Apologética Católica · Respuesta a "Cruz y ficción"

Cruz y Realidad
La ficción del escepticismo

Refutación histórico-teológica punto por punto del artículo de Fernando G. Toledo, con fuentes académicas verificables y el testimonio del propio Bart Ehrman.

Género Apologética histórica
Fuentes primarias +20 fuentes académicas
Artículo refutado razonatea.blogspot.com (2006)
Perspectiva Católica · Historia crítica
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El artículo de Toledo es un compendio de lugares comunes del racionalismo decimonónico vestidos con la autoridad de nombres académicos selectivamente elegidos. En lo que sigue demostraré, fuente por fuente y argumento por argumento, que sus tesis no superan el escrutinio histórico riguroso —ni siquiera el del propio Bart Ehrman, a quien los autores de esta línea quisieran tener como aliado, pero que en obra tras obra les desmiente en los puntos esenciales.

Refutación — Punto I

Los Evangelios no son historia — la falsa analogía con la Ilíada

Tesis del artículo

"Los evangelios no son relatos históricos, sino complejas interpretaciones teológicas… acudir al NT para saber si hubo un Cristo sería como consultar La Ilíada para saber si existió Aquiles."

Esta es una falacia de falsa dicotomía clásica: que un texto sea teológico no significa que carezca de núcleo histórico. Toda la historiografía antigua —Tucídides, Tito Livio, Josefo— combina interpretación ideológica con datos verificables. Nadie descarta a Tucídides por narrar discursos inventados.

La analogía con la Ilíada es espectacularmente incorrecta. La Ilíada sitúa a sus personajes en un mundo sobrenatural donde los dioses intervienen físicamente en la batalla. Los Evangelios, en cambio, mencionan gobernadores romanos históricamente verificables —Poncio Pilato, cuya existencia fue confirmada por una inscripción hallada en Cesarea Marítima en 1961—, lugares reales, prácticas jurídicas romanas precisas, y están escritos en el género greco-romano de las vidas (bíoi), que sus contemporáneos entendían como relato sobre personas reales.

Más revelador aún: el propio Bart Ehrman —agnóstico declarado, el crítico textual más citado por los escépticos— escribe con toda claridad que comparar a Jesús con Aquiles es un error metodológico grave que ningún historiador serio sostiene.

Bart D. Ehrman — Did Jesus Exist? (HarperOne, 2012), p. 96

"El hecho de que los Evangelios sean documentos teológicos no significa que no contengan información histórica fidedigna. Lo mismo ocurre con todos los escritos del mundo antiguo."

Ehrman, B.D.
Did Jesus Exist? HarperOne, 2012
Hengel, M.
The Four Gospels and the One Gospel of Jesus Christ, 2000
Inscripción de Pilato
Cesarea Marítima, 1961. Confirma al praefectus Pontius Pilatus.
Refutación — Punto II

Las "Quests" y la supuesta imposibilidad de encontrar al Jesús histórico

Tesis del artículo

Schweitzer habría clausurado la búsqueda declarándola imposible. Bultmann habría demostrado el carácter "ficticio" de la divinidad y la resurrección. Jeremias terminó admitiendo que todo el material es "legendario y falsificado".

El artículo tergiversa a los tres autores. Schweitzer no concluyó que Jesús no existió, sino que el Jesús que los liberales del siglo XIX "descubrían" era una proyección de sus propios valores ilustrados. El Jesús real era, decía Schweitzer, un predicador apocalíptico judío perfectamente histórico. Schweitzer creía fervientemente en la historicidad de Jesús.

Bultmann tampoco afirmó que la divinidad y la resurrección fueran "ficticias" en sentido vulgar: su programa de "desmitologización" era teológico, no una negación histórica. Fue uno de los estudiosos más influyentes del Nuevo Testamento y nunca negó la existencia histórica de Jesús.

La cita de Jeremias está mutilada. Él concluía que el material extrabíblico adicional era legendario, pero tras décadas de trabajo identificó con alto grado de certeza un corpus de ipsissima vox Jesu dentro de los Evangelios canónicos —lo contrario de lo que implica el artículo.

"Schweitzer no destruyó la búsqueda del Jesús histórico; destruyó la búsqueda de un Jesús moderno y burgués."

La prioridad de Marcos, lejos de debilitar la historicidad, la refuerza: Marcos data de alrededor del año 70, apenas 40 años después de la crucifixión, con fuentes orales e incluso escritas previas datables antes del año 50. En términos de distancia temporal a los hechos, esto es extraordinariamente sólido para la Antigüedad.

John P. Meier — A Marginal Jew, vol. I (Doubleday, 1991), p. 168

"Schweitzer no destruyó la búsqueda del Jesús histórico; destruyó la búsqueda de un Jesús moderno y burgués. El Jesús histórico judío y apocalíptico es perfectamente recuperable."

Meier, J.P.
A Marginal Jew, 4 vols., Doubleday/Yale, 1991–2009
Schweitzer, A.
The Quest of the Historical Jesus, 1906
Jeremias, J.
New Testament Theology, vol. I, SCM Press, 1971
Refutación — Punto III

El Jesus Seminar: ¿vanguardia académica o circo metodológico?

Tesis del artículo

La Third Quest y el Jesus Seminar son presentados como la vanguardia del saber académico que depura los "rasgos más atribuibles al Jesús histórico".

El Jesus Seminar es ampliamente criticado por académicos de toda orientación —incluyendo escépticos— por su metodología. El procedimiento de votar con cuentas de colores para decidir qué dijo Jesús viola todos los principios de la crítica histórica seria. Sus presupuestos filosóficos —que Jesús no pudo haber dicho nada escatológico o apocalíptico— son circulares: descartan previamente lo que quieren negar.

Luke Timothy Johnson, estudioso crítico, catalogó al Jesus Seminar como una empresa mediática más que académica. E.P. Sanders, Richard Bauckham, N.T. Wright, Martin Hengel y John Meier —el espectro más amplio del estudio neotestamentario— rechazan sus métodos y conclusiones. El Seminar representó en su momento a menos del 2% de los especialistas en Nuevo Testamento en las universidades norteamericanas.

Lo que sí emerge de la Third Quest genuina —Sanders, Wright, Meier— es un Jesús histórico mucho más rico: un judío galileo que proclamó el Reino de Dios inminente, realizó curaciones y exorcismos, fue ejecutado bajo Pilato y cuyos seguidores proclamaron muy tempranamente su resurrección.

L.T. Johnson — The Real Jesus (HarperSF, 1996), p. 2

"El Jesus Seminar no representa el mainstream de la erudición bíblica, sino una posición marginal con extraordinario talento para la publicidad."

Sanders, E.P.
The Historical Figure of Jesus, Penguin, 1993
Wright, N.T.
Jesus and the Victory of God, SPCK, 1996
Johnson, L.T.
The Real Jesus, HarperSF, 1996
Refutación — Punto IV · El más importante

¿Jesús no existió? El problema de Josefo y el mito del "Cristo pagano"

Tesis del artículo

La existencia de Jesús "permanece latente" de ser cuestionada. El Testimonium Flavianum está "viciado" por interpolaciones. Y Jesús no sería más que un sincretismo de Mitra, Horus, Krishna y Osiris —todos con nacimiento virginal el 25 de diciembre, crucifixión y resurrección.

Sobre la existencia histórica de Jesús: Esta es la tesis que Bart Ehrman destruye con más virulencia en su carrera. En Did Jesus Exist? (2012), dedica un libro entero a demostrar que la posición "mitista" es históricamente insostenible y académicamente vergonzosa. Ehrman, agnóstico, ataca a los mitistas con más dureza que a los apologistas. El consenso académico —incluyendo historiadores ateos, agnósticos y de toda religión— es prácticamente unánime: Jesús de Nazaret existió como figura histórica.

Sobre Josefo: El artículo apela a la interpolación en el Testimonium Flavianum (Antigüedades 18.3.3) para desestimarlo completamente. Pero esta es una posición que ningún especialista serio sostiene hoy. El consenso actual es que el Testimonium contiene un núcleo auténtico de Josefo que fue posteriormente embellecido. La versión árabe medieval del texto —en el obispo Agapio, siglo X— muestra una forma sin afirmaciones de divinidad, confirmando un original de Josefo. Además, la segunda mención en Antigüedades 20.9.1 —"Jacobo, hermano de Jesús llamado Cristo"— es considerada auténtica por la práctica totalidad de los especialistas, incluyendo Ehrman, Sanders y Meier.

Sobre los paralelos paganos —el argumento más desacreditado de la apologética atea:

Mitra: No existe en las fuentes antiguas ninguna narrativa de muerte y resurrección. Nació de una roca, no de una virgen. No hay mención al 25 de diciembre en las fuentes antiguas. Los especialistas en mitraísmo —Franz Cumont, Richard Gordon, Roger Beck— rechazan expresamente estos paralelos como inventados por divulgadores del siglo XIX y XX.

Horus: Hijo de Isis y el dios Osiris muerto, no de una virgen humana. No hay crucifixión. Las "similitudes" proceden casi exclusivamente del documental Zeitgeist (2007) y de Freke & Gandy, cuya obra —citada en los comentarios del propio artículo— fue demolida por los egiptólogos por ignorancia elemental de las fuentes primarias.

La fecha del 25 de diciembre: Los Evangelios no mencionan ninguna fecha de nacimiento de Jesús. Esta fecha fue asignada litúrgicamente en el siglo IV. El argumento del "plagio pagano" colapsa desde la base.

El origen del motivo del "dios que muere y resucita" como categoría comparativa fue cuestionado por Jonathan Z. Smith, uno de los historiadores de las religiones más importantes del siglo XX, quien demostró que esa categoría es una construcción moderna sin base en las fuentes antiguas.

Bart D. Ehrman — Did Jesus Exist? (HarperOne, 2012), pp. 26–27

"Los que argumentan que Jesús nunca existió son en su mayoría aficionados que trabajan fuera de la academia. Los especialistas en NT, los historiadores del mundo antiguo y los arqueólogos bíblicos —independientemente de su fe— aceptan la historicidad de Jesús."

Ehrman — Did Jesus Exist? (2012), p. 23

"Los pretendidos paralelos con dioses paganos como Mitra u Horus son, en el mejor de los casos, exageraciones masivas y, en el peor, puras invenciones de autores que nunca consultaron las fuentes primarias."

Ehrman, B.D.
Did Jesus Exist? HarperOne, 2012 — defensa completa de la historicidad
Meier, J.P.
A Marginal Jew, vol. I — análisis de Josefo y Tácito
Smith, J.Z.
Drudgery Divine, Univ. of Chicago, 1990
Beck, R.
The Religion of the Mithras Cult, Oxford, 2006
Veredicto

El artículo cita a Michel Onfray, filósofo sin ninguna formación en historia antigua, como autoridad para negar la tumba y el sudario. Citar a Onfray sobre el primer siglo es como citar a un teólogo para refutar la relatividad especial.

Refutación — Punto V

Pablo como "inventor" del Cristo y la resurrección "meramente espiritual"

Tesis del artículo

Pablo habría "construido teológicamente" a Cristo. Su resurrección en 1 Corintios 15:44 sería "meramente espiritual", según Harold Bloom. Pablo sería el verdadero artífice de la divinidad de Jesús.

Esta tesis choca frontalmente con la cronología de los propios textos paulinos. En 1 Corintios 15:3-7, Pablo transmite una fórmula de credo que los especialistas datan entre 1 y 5 años después de la crucifixión. Este es el dato más explosivo: la afirmación de la resurrección corporal de Cristo es anterior a Pablo, no paulina.

La interpretación de 1 Cor 15:44 como "resurrección meramente espiritual" es exegéticamente insostenible. Harold Bloom —brillante crítico literario, pero sin formación en griego neotestamentario— no está cualificado para zanjar esa cuestión. En 1 Cor 15:35-54, Pablo dedica veinte versículos a describir una transformación del cuerpo físico: no su abolición, sino su transfiguración. El término griego sōma pneumatikon se opone a sōma psychikon, no a sōma sarkikon. N.T. Wright analiza esta distinción en 800 páginas en The Resurrection of the Son of God (2003), sin dejar ningún argumento en pie de la lectura "espiritualista".

En cuanto a que Pablo "inventó" la alta cristología: Larry Hurtado, en Lord Jesus Christ (2003), demuestra que el culto a Jesús como divino aparece ya en los años 50 pero refleja prácticas anteriores. El origen de la alta cristología es pre-paulino, pre-Marcos, y se remonta a los primeros años de la comunidad de Jerusalén. Esto no es teología; es historia religiosa verificable.

N.T. Wright — The Resurrection of the Son of God (SPCK, 2003), p. 312

"La distinción entre resurrección 'espiritual' y 'corporal' como si fueran opuestos es una lectura moderna completamente ajena al judaísmo del segundo templo y al propio Pablo."

Larry Hurtado — Lord Jesus Christ (Eerdmans, 2003), p. 216

"La devoción a Jesús como figura divina es un fenómeno que se origina en el judaísmo palestino de la primera generación cristiana, no en el helenismo tardío ni en Pablo."

Wright, N.T.
The Resurrection of the Son of God, SPCK, 2003
Hurtado, L.W.
Lord Jesus Christ, Eerdmans, 2003
Habermas & Licona
The Case for the Resurrection of Jesus, Kregel, 2004
Refutación — Punto VI

El "secreto mesiánico" y el grito en la cruz como supuesta prueba de ficción

Tesis del artículo

El "secreto mesiánico" es una "palmaria ficción" (Puente Ojea). La incredulidad de los discípulos prueba que nunca creyeron en la divinidad de Jesús. El grito "¿Por qué me has abandonado?" prueba que Jesús "nunca pensó ese final".

Sobre el secreto mesiánico: La teoría de Wrede (1901) fue seminal pero muy discutida, y la mayoría de los estudiosos contemporáneos no la acepta en su forma radical. James D.G. Dunn, en Jesus Remembered (2003), demuestra que el mandato de silencio en Marcos es coherente con la estrategia histórica de un predicador galileo que quería controlar las interpretaciones políticas de su mesianismo —una preocupación perfectamente histórica bajo la ocupación romana.

Sobre la incredulidad de los discípulos —criterio de vergüenza: En crítica histórica, cuando un texto incluye datos embarazosos para la causa que defiende, esos datos son con alta probabilidad históricos, porque nadie los inventaría. Que los discípulos huyeron y dudaron es una marca de autenticidad, no de ficción. Los inventores hagiográficos habrían pintado discípulos heroicos. Los Evangelios hacen lo contrario.

Sobre el grito en la cruz —error de principiante: "Eloi, Eloi, lama sabactani" es la cita incipit del Salmo 22, un salmo que comienza en el abandono y concluye en la vindicación y el triunfo de Dios. En la tradición judía, citar el primer versículo de un salmo era invocar el salmo entero. Jesús no estaba expresando desesperación teológica; estaba rezando el salmo del inocente justo que confía en Dios. Que el artículo lo interprete como prueba de que Jesús "no esperaba morir" revela una lectura tan ajena al contexto judío que invalida toda pretensión de rigor histórico del ensayo.

James D.G. Dunn — Jesus Remembered (Eerdmans, 2003), p. 625

"El criterio de dificultad aplicado a la negación de Pedro y la huida de los discípulos apunta con fuerza a su autenticidad histórica. Nadie que inventara una religión pondría a sus héroes fundadores en fuga cobarde."

Raymond Brown — The Death of the Messiah (Doubleday, 1994), vol. II, p. 1051

"El grito del Salmo 22 es la oración de un justo que sufre y confía. Interpretarlo como abandono teológico es ignorar el uso litúrgico judío del texto."

Dunn, J.D.G.
Jesus Remembered, Eerdmans, 2003
Brown, R.E.
The Death of the Messiah, 2 vols., Doubleday, 1994
Bauckham, R.
Jesus and the Eyewitnesses, Eerdmans, 2006
Refutación — Punto VII

La Resurrección: ¿hecho histórico o mera cuestión de fe?

Tesis del artículo

Historiadores creyentes e irreligiosos coincidirían en rechazar la resurrección como hecho histórico. Es "interpretación teológica" o "cuestión de fe". La cita de Pablo — "si Cristo no resucitó, vana es vuestra fe" — es presentada como sentencia final.

El artículo selecciona citas para simular un "consenso" que no existe, eludiendo los argumentos más sólidos de la investigación histórica.

El argumento de los hechos mínimos —desarrollado por Gary Habermas, cuya tesis doctoral fue aprobada en la Universidad estatal de Michigan— parte únicamente de datos aceptados por el 95% o más de los especialistas en Nuevo Testamento, independientemente de su fe: (1) Jesús murió crucificado bajo Pilato; (2) sus discípulos creyeron genuinamente haberlo visto resucitado; (3) Pablo, perseguidor de los cristianos, tuvo una experiencia que lo convirtió radicalmente; (4) Santiago, hermano escéptico de Jesús durante su ministerio, murió mártir por creer en su resurrección; (5) la tumba fue reportada vacía por fuentes independientes.

Las conversiones de Pablo y Santiago son los datos más difíciles de explicar para la hipótesis de la "ficción". Ambos eran enemigos o escépticos de Jesús en vida. Ambos murieron por su fe en su resurrección. Ninguna hipótesis alternativa —alucinación colectiva, robo del cuerpo, tumba equivocada— los explica satisfactoriamente.

En cuanto al dramático cierre del artículo con 1 Corintios 15:14: Pablo no estaba admitiendo la posible falsedad de la fe. Estaba apostando toda la fe cristiana a un hecho empírico verificable, no a una emoción subjetiva. Él mismo menciona a 500 testigos aún vivos cuando escribe —invitando a quien quisiera a verificarlo. Es el gesto de verificabilidad histórica más audaz del Nuevo Testamento.

Gary Habermas — The Risen Jesus and Future Hope (Rowman, 2003), p. 9

"Usando únicamente datos aceptados por la crítica histórica secular, la resurrección corporal sigue siendo la hipótesis que mejor explica el conjunto de evidencias convergentes."

E.P. Sanders — The Historical Figure of Jesus (Penguin, 1993), p. 280

"Que los seguidores de Jesús creyeron haberlo visto después de su muerte es, en mi juicio, el hecho más seguro de todo el estudio sobre Jesús."

Habermas, G.
The Historical Jesus: Ancient Evidence, 1996
Sanders, E.P.
The Historical Figure of Jesus, Penguin, 1993
Wright, N.T.
The Resurrection of the Son of God, SPCK, 2003
Licona, M.
The Resurrection of Jesus, IVP Academic, 2010
Veredicto final

El artículo termina con Pablo como si lo hubiera derrotado. En realidad, la cita de 1 Cor 15:14 es exactamente el criterio de verificabilidad histórica que los apologistas usan a su favor: Pablo apostó toda la fe cristiana a un hecho empírico verificable, no a una emoción subjetiva.

Conclusión

Lo que el artículo no puede explicar

El artículo de Fernando G. Toledo hace lo que hacen todos los ensayos de este género: selecciona voces académicas reales, las cita fuera de contexto o de forma incompleta, las mezcla con divulgadores sin rigor (Onfray, Puente Ojea, Freke-Gandy) y presenta el resultado como "lo que dice la ciencia". No lo es.

El problema de fondo es que ninguna de las hipótesis alternativas —sincretismo pagano, invención paulina, mito sin base histórica— logra dar cuenta de lo siguiente: ¿por qué un grupo de judíos en Jerusalén, en el año 30, comenzó a adorar como divino a un hombre recién crucificado como criminal, cuando eso era escandaloso para el judaísmo y criminal para Roma? ¿Por qué ese movimiento sobrevivió y creció precisamente donde Jesús murió, donde cualquiera podía señalar el cadáver? ¿Por qué Pablo murió por algo que él mismo habría sabido era falso? ¿Por qué Santiago, hermano escéptico de Jesús durante su vida, hizo lo mismo?

El artículo no responde ninguna de estas preguntas. Las ignora. Y una hipótesis histórica que explica algunos datos ignorando los más incómodos no es buena historia: es ideología con notas a pie de página.

El propio Ehrman —máxima autoridad a la que los escépticos quisieran apelar— termina Did Jesus Exist? con esta observación: negar la existencia histórica de Jesús requiere descartar principios metodológicos que usamos para todo lo demás en la historia antigua. Quien esté dispuesto a hacerlo no está practicando historia. Está practicando fe atea.